lunes, 1 de junio de 2020

3.2 Niveles del Saber

3.2  NIVELES DEL SABER

Aprehender la realidad, es propio del ser humano: Nosotros, no sólo nos hallamos entre cosas o usamos de ellas, sino que las aprehendemos como realidades a contemplar, descubrir o indagar, cultivar, transformar, imaginar, atesorar y habitar. Es más, y ya lo dijimos, también ideamos realidades que no son tales sino conceptos que nos sirven para representarlas o hablar sobre ellas e, incluso, inventamos seres fantásticos no reales.  No es lo mismo el elefante real que el concepto o idea de elefante que elaboro. Nosotros, los seres humanos, nos movemos en el mundo de la lógica, del rezonar, juzgar, conceptualizar.

3.2.1 Saber definir: Elaborar conceptos (conceptualizar) es una capacidad que nos distingue de los animales, quienes, a diferencia nuestra, se hallan y vive entre cosas que usan, reconocen y sienten, en la misma medida que le suscitan como estímulos.  Por lo mismo, el animal no elabora conceptos, no se hace una idea de ellas a las cuales luego pone nombre...  El animal sólo “siente” y reacciona a esa parte de su hábitat que le llega a modo de impresión-estímulo, dependiendo ello de su perfección orgánica que le otorga, según esto, mayor o menor dominio de su medio ambiente. 

Saber es  saber definir, saber discernir, saber entender

La Gran Pregunta - Stephen Hawking - Parte 1 de 3
http://www.youtube.com/watch?v=XWCYxzMBiAw&feature=related
El ser humano no sólo vive sino que quiere entender la vida,
 el Universo y el origen y destino de ambos


El hombre va definiendo la realidad, esto es, averiguando cuál es su esencia, qué es lo que hace que sea tal, precisamente la que es; qué es lo que le caracteriza y diferencia de toda otra realidad:  Por qué, por ejemplo, el plomo es plomo y no es aluminio o porqué este amor que siento por alguien es amor de amistad y no amor erótico o de pareja... .  Educación, por ejemplo, la definimos como "perfeccionamiento voluntario del ser real que cada uno de nosotros es"  Así, creamos la palabra "educación" para expresar esta "idea"  que a su vez caracterizamos a través de una serie de conceptos expresados a través de los términos "perfeccionamiento + voluntario + del + verdadero + ser + que + esencialmente + somos" Para saber definir, creamos y usamos una serie de conceptos que son los elementos base del logos (del pensar, decir, juzgar, demostrar...).  De ahí la importancia de ampliar y precisar nuestro lenguaje, pues de ello dependerá nuestra profundidad y amplitud del pensar, comunicar, educar-se.  

3.2.2 Saber Discernir es saber distinguir una realidad de otra; es saber distinguir lo que una realidad realmente, verdaderamente, es, de lo que podría aparentar ser:  Por ejemplo: Una persona puede confundirnos... Aparenta ser educada, pues exibe diplomas que acreditan que es abogado, magister en justicia laboral, doctora en justicia laboral pública y estatal.  Sin embargo, las apariencias engañan y nos damos cuenta de ello porque  discernimos y distinguimos la instrucción que tiene (se sabe de memoria las leyes laborales y los atentados contra ellas) del verdadero comportamiento, actuar y sentir de ella: Es insensible y hace uso de sus habilidades de argumentación para engañar y defender a los corruptos, dañando voluntariamente a los más débiles.  Es astuta, tiene capacidades intelectuales, habilidad de oratoria que utiliza voluntariamente, pero no para perfeccionar al verdadero ser persona humana que es ella, sino para pasarlo bien, obtener ganancias, en forma avara y egoísta: En conclusión; no es educada, no es culta, sino sólo instruida, erudita...

Otro ejemplo: El amigo dice a otro “Te engañaron; tu anillo no es de oro porque se puso negro y el oro no se pone negro; lo sé porque le pasó lo mismo a tal o cual”.  Pues bien, aunque su afirmación esta vez sea cierta, no es un saber discernir; por lo mismo, es muy incierta; sólo alude a un conocimiento experiencial sin mayor fundamentación científica; del cual tampoco podrá dar mayor explicación. Saber discernir, en cambio, exige saber fundamentar la distinción que hemos realizado entre lo que puede parecernos oro pero realmente no  lo es, entre la persona que aparenta amistad y el verdadero amigo.  Así, saber  discernir, en el caso de nuestros ejemplos, requerirá que definamos  qué es oro y qué es amistad, de tal modo dar razones del por qué no debemos confundir apariencia de oro con presencia de oro; apariencia de amistad con amigo presente. En otras palabras, el saber discernir nos exigirá un previo saber definir; pues sólo así, podremos demostrar y explicar la  diferencia entre la realidad verdadera y la aparente verdad, esto es, la falsedad.

Discernir, entonces, es más complejo que definir; pues implica juzgar la realidad que realmente es y actúa y distinguirla de la que debiera ser, pero no está siendo

3.2.3  Saber es entender:
"Primavera, verano, otoño, invierno...y otra vez primavera"
http://www.youtube.com/watch?v=VF0gvkogaR8


Ahora bien. Discerniendo podemos afirmar que algo no es oro o no es amistad ¿pero, entonces, qué son?.  Tomemos el caso del oro: si esa realidad,  que nos parecía oro por su aspecto, no lo es ¿cuáles son, entonces, sus verdaderos atributos; qué realmente es? Análogamente, en el caso del falso y aparente amigo, ¿qué atributos existen en él que no son los propios de un amigo y, por lo mismo, dado que no es amigo, qué es? En el caso del oro, podríamos decir que lo que esa realidad sí posee y la define son los atributos del aluminio puro el cual hoy se trabaja con rayo laser, otorgándole una apariencia de oro.  Sin embargo, quien sabe discernir y sabe definir no los confundirá y sabrá discernir entre oro y aluminio puro trabajado con laser.  Análogamente, en el caso de quien aparenta amistad y ya sabemos que no es tal, pues no posee los atributos de la amistad (el amor generoso y desinteresado), indagaremos qué es y descubriremos que se trata no de un amigo sino de un adulador que se define por su egoísmo y uso de la persona que adula; pues sólo la alaba para obtener su confianza y, consecuentemente, los beneficios que sí le interesan: ascenso social, económico, placer sexual, fama, etc. Podemos entonces concluir que saber discernir supone el previo saber definir y las respectivas conceptualizaciones.


Saber entender, entonces, es poder razón del “por qué” y del “para qué” de tal o cual realidad y su situación real. El saber entender es el saber de las causas y principios del ser de una realidad; en respecto consigo, con su origen y con las otras realidades. En este nivel de saber, nuestro entendimiento inquiere por las raíces y sentido de la realidad y de su actuar.  Estamos en un nivel de profundidad que nos lleva a indagar los fundamentos del ser real: su esencia y existencia.  Quien se mueve en este nivel de saber, puede explicitar la necesidad (causas determinantes) y condicionantes (influencias) que explican por qué las realidades son o actúan como son y, por tanto, del por qué no son de otro modo.  Entender, por ejemplo, por qué existe la amistad, cuál es el sentido de ella en la vida del hombre, por qué tal persona es un gran amigo o sólo simula serlo; cuál es la actitud, actos y obras que ejerce y cómo incide en sí mismo y en otras realidades con las cuales crea ámbitos.  En fin,  en este nivel de saber como entendimiento, el ser humano busca las razones primeras y últimas de todo, del Universo y de su propia existencia en él. No olvidemos que el Universo es el constructo de realidades; por lo cual, no es posible entender una realidad aislándola del todo: El saber es sistemático. Saber algo es saberlo sistemáticamente, en su comunidad con todo y con el todo.

       Ahora bien, si el saber, a nivel de entendimiento es sistemático, el pensamiento debe ir más allá de silogismos o pensamientos deductivos que se caracterizan por ser lineales, es decir, estudian las partes o la realidad como si existieran separadas del todo y yuxtapuestas (una al lado de la otra): El aparato locomotor, el aparato circulatorio, el aparato digestivo, la afectividad… etc., olvidándose que ellos no son entes aislados ni abstractos, sino que conforman un todo que es lo único real. Es lo que tratan de expresar los médicos cuando dicen: “No existe la enfermedad sino el enfermo” y explican que un enfermo puede tener mayor daño orgánico que otro pero, dependiendo del sentido que tenga en su vida esa enfermedad, puede sentirse más o menos enfermo, superar o no la enfermedad. Así, mientras el conocimiento o instrucción es lineal y deductiva, el saber es analéctico (no lineal, es decir, no parcelado) sino integral y transobjetivo (Ver Aula Socrática: “Hacia un estilo integral de pensar”).

                Saber entender nos lleva al reto educativo de enseñar a educir o discernir comprensivamente, jerárquicamente; pues que la realidad sea íntegra no significa que la vista, por ejemplo, tenga la misma importancia que las manos o el oído; es más, la importancia de cada uno de estos dependerá de si hablamos de un pianista, de un pintor, una modista o de un asesino. Saber entender, es saber explicitar el sentido de cada realidad situada y esencialmente, en su mundo y en el Universo, su por qué, cómo y para qué, su ser integral y su valor en el todo.  Saber entender implica saber definir, discernir, valorar, comprender.
Primavera, verano, otoño... (Otra lección de vida)
http://www.youtube.com/watch?v=VELLO6PeSE0&feature=related

Observación:    Ahora bien, no toda realidad es accesible del mismo modo. Para entender el ser y comportamiento del hidrógeno requiero acceder a él de distinta forma que para entender el ser y comportamiento de aquel niño. A la forma de acceso a las realidades hasta llegar a su entendimiento, llamamos método. En este sentido, debemos tener presente que saber es atenerse modestamente a la realidad y que el método es riguroso, exacto, sólo si es el adecuado para llevarnos al encuentro y descubrimiento de la realidad. No es sufieciente conocer todas las estrategias de pesca y echar las redes al mar, para luego decir que los peces más pequeños son las sardinas... ¿No podría darse el caso que hay peces tan pequeños o grandes que no son apresables por esas redes?

Las realidades personales, requieren de un distinto método de conocimiento al usado con que las realidades materiales, si queremos entenderlas como tales. Por ello, considerando la complejidad de la realidad, al menos para nuestro entendimiento, la sabiduría no es simplemente un modo lógico de conocimiento, sino una "disposición", “vocación”, “actitud” y “dedicación” de respetuoso encuentro con la infinita y misteriosa realidad. Ni el más sofisticado scanner aprehenderá y entenderá tu verdaero ser ¿Tú te entiendes?





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