lunes, 1 de junio de 2020

3.1 Fundamentos Epistemológicos del Saber Educativo

 ¿FORMAMOS PARA LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO O DEL SABER


A diferencia de otras realidades, aprehendemos la realidad como tal, tomamos conciencia de la realidad-Universo, de su acontecer y de nuestro acontecer en él.  El Universo, y nosotros en él, nos aparecen complejos: plenos en misterios, interrogantes y posibilidades. Nuestra existencia nos exige tomar decisiones: ¿Qué puedo hacer; qué debo hacer; cómo y para qué; cuáles serán las consecuencias; elijo lo que es lo mejor o me guío por las conveniencias, por mis gustos? ¿Poder y deber coinciden?  Ante todas estas interrogantes, tenemos dos alternativas: Valoro de cara a la realidad o doy la espalda a ella: esta decisión, que puede ser realizada en forma más o menos consciente, decidirá en gran parte nuestros estilos de existencia: Ascenderemos o nos degradaremos. Éxtasis o vértigo, diría Alfonso López Quintás.  Aciertos, errores, apariencias, mentiras, ocultamiento, ignorancias, misterios, debilidad, dolor, placer, fortaleza, orden, caos, transparencia, corrupción, enseñanza, manipulación, fe, desesperación, esperanza, amor… nos ofrecerán sus potencialidades, sus límites y alcances, los que irán esculpiendo nuestra figura personal como más o menos educada.

Dentro de ese juego de decisiones, aparecerá en nuestras vidas ese profesional al que llamaremos profesor - .  Profesor, profesional, palabras que derivan del verbo profesar que significa confesar, hacer público. Así, ya lo habíamos dicho, con la palabra profesional aludiremos a la forma que elegimos, de acuerdo con nuestra vocación de servicio, de hacernos presente ante los demás; refiéndonos, entonces, con la palabra "profesor", al profesional de profesionales, esto es, a quien se profesa enseñando a profesarse; poniendo sus talentos (potencialidades) y saberes al servicio de la educación del ser humano.  Es deber del profesor, entonces, constituirse en creador de situaciones que ayudarán al autodescubrimiento y realización de personas (personeidades) únicas (personalidades) y profesionales.  Nuestra misión, entonces, se dirigirá a personas únicas que, a su vez, elegirán sus propias vías (saberes) para servir a descubrir y realizar a artistas, artesanos, técnicos, ingenieros, científicos, religiosos, militares, empresarios, políticos, economistas, comunicadores, etc, quienes presentarán sus más propias y preciadas potencialidades; las que deberán aprender a potenciar y realizar, en orden a los valores trascendentes bien, verdad y belleza, pues educado es quien pone el poder al servicio del deber.  Nuestro reto educativo, por lo tanto, será descubrir la forma de co-crear situaciones que enseñen a descubrir y cultivar la creación y a sí mismos; con infinito respeto y equidad. 

En el marco de los slogan, desde hace unos cinco años, en las aulas universitarias y en algunos discursos y páginas web, resalta una frase: “Debemos formar la sociedad del conocimiento”   Mi pregunta es ¿un hombre con muchos conocimientos es un hombre educado; esto es, a más conocimientos, mejor educación?  Sólo deseo recordarles que un experto en química fue el creador de la bomba atómica, un hombre con estudios en Francia y en la entonces Unión Soviética, ordenó la matanza de Tiananmen, expertos en medicina son empresarios y directores de clínicas de abortos, expertos en teología abusan de niños y expertos en pedagogía manipulan a jóvenes…  No se trata de que el conocimiento sea malo; pero sólo son un medio y los medios son neutros; pues es quien los usa quien decide el destino que les dará.  De ahí la importancia de educar y no sólo informar o instruir.  Así, es claro que no es la sociedad del conocimiento sin más, la que conforma un ideal educativo: esa sería sólo una sociedad de la información.  La sociedad educativa es formativa; está conformada por quienes conviven en respeto, colaboración, equidad; esto es, una sociedad de personas que, por sobre toda erudición, estrategia o habilidad, poseen sabiduría.

Sabio, entonces, no es quien todo lo conoce sino quien, tal como Sócrates decía, sabe qué no sabe.  Sabio es quien ama la verdad, el bien y la belleza aunque no los posea; pero sabe que existen y respeta y admira todo aquello que escapa al poder de su razón y capacidades pero que intuye a través del amor…  El sabio es humilde y agradecido porque vislumbra la grandeza del Universo y sus misterios y porque agradece su propia creación en ese Universo: Somos y el hecho de ser ya es un misterio y grandeza que debemos agradecer y cultivar…  Es tan poco lo que conocemos… No sé componer una melodía, no tengo una bella voz, no podré jamás ascender una montaña o salvar la vida de un enfermo; no cultivaré campos ni cuidaré bosques; tampoco descubriré sistemas extrasolares o miraré el fondo marino; no pintaré una acuarela ni acariciaré a tantos millones de niños que necesitan consuelo, mas no están a nuestro alcance… Pero, estimados alumnos, por vocación, ustedes y yo somos educadores y desde ya debemos entregar nuestros pequeños o grandes talentos, conocimientos y habilidades o competencias, a quienes son y serán nuestros educandos; directamente  a ellos pero también a sus familias, amigos, comunidad en general, medios de comunicaciones… Solos no podemos hacer todo lo que el mundo actual requiere de nosotros: Debemos formar comunidades educativas, sabias y no meramente cognitivas,  con una sola intención: Limpiar almas agrietadas por el desamor o el egoísmo, la prepotencia, la mentira, para conformar una sociedad donde convivamos en paz, justicia, colaboración, misericordia y caridad.

  Una sociedad del  conocimiento o una sociedad del saber?¿Vivir por un ideal o sobrevivir?
  La respuesta la  tiene cada uno de ustedes en su conciencia, como ideal:

                               "Sociedad del conocimiento"              "El sueño imposible"
    

 
¿Mirar la pared o ir al encuentro de la realidad para descubrir su real belleza, verdad y bien?
 En el film Matrix, pueden encontrar la caverna actual... 
(Ver analogía Platón y Matrix en  http://www.youtube.com/watch?v=CqY3XYaR27U)
      

 CINCO ACTITUDES DEL HOMBRE ANTE LA  REALIDAD:          FILOSÓFICA/CIENTÍFICA – TECNOLÓGICA/ARTÍSTICA - RELIGIOSA -IDEOLÓGICA - EDUCATIVA

ACTITUDES
Filosófica- científica
Tecnológica – Artística
Re- ligiosa
Ideológica
Educativa
FINALIDAD
Descubrir la verdad real (interrogar, indagar, investigar, develar, demostrar…) 
Saber elaborar –crear- algo (una obra) con  finalidades utilitarias  (obras de ingeniería o  tecnológicas) o con finalidad de expresar una visión en forma creativa y estética (obras de arte)
Acceder a los misterios de lo sobrenatural, de las posibilidades antes y después de la vida…
Dominar o convencer sobre ideas predispuestas  para obtener un poder determinado
La auténtica realización de cada ser persona, en diálogo consigo, con los demás , con la naturaleza y con lo insonsable y misterioso del Universo...
MÉTODO
De-velación para de-mostrar (dar razones) la verdad descubierta: Se actualiza o intelige la realidad y se trata de explicar la lógica de la misma… Sin confundir la verdad real de la verdad lógica…
Ideación e invención o creación de métodos, en vistas a la finalidad utilitaria o estética perseguida.
Re-velación y rituales de fe vinculados a los misterios de la existencia y creación
Militancia, oratoria con reiteración y propaganda de ideas a competir.
Auténtico y respetuoso encuentro pedagógico educativo.
FUERZA
La verdad real (la realidad misma) y su actuación real sobre sí y sobre lo demás, en virtud de sus “notas reales”
El bien personal y/o común logrado a través de la invención o creación de la obra.
La “fe viva” en las creencias de los dogmas o credos.
Cantidad de adherentes.
La vocación educativa como deseo de encontrar o crear caminos de realización; tras la búsqueda de la verdad, bien y belleza propios de cada realidad y del Universo.
CONTRARIOS
Adversarios
Inventores de obras en vistas del apoderamiento, sin interés por el bien moral personal, común o natural.
Los infieles, herejes y/o sacrílegos.
Opositores, enemigos.
Todos los contrarios de las columnas anteriores.
OBRA
Idearios filosóficos y/o científicos.
Invento (Tecnología, Ingeniería, Medicina) - Creación artística (Arte)
Dogmas, credos.
Ideologías
Creación de situaciones educativas, en orden a colaborar con la realización de todos y de cada educando-a.

 La actitud filosófica

La Filosofía no es un conocimiento hecho; sino un hacer, un constante filosofar. Enseñar filosofía es enseñar a filosofar, a reflexionar con la mirada puesta en la verdad real; sin otro compromiso que con la verdadera realidad. Descubrir la realidad de cara a ella, en el encuentro con ella… ¿Por qué es tan difícil hacer que el niño descubra la mariposa en la mariposa y luego dialogue con quienes también la han admirado; antes de hacerlo memorizar páginas de un libro que repite incansablemente las características de un insecto, más bien dicho, de un concepto que no es real sino un “ente lógico”, sin movimiento, sin colores, sin vida ni muerte? Pensar la realidad, amar la realidad, descubrir la realidad, cultivar la realidad… ¿Si descubriéramos al hombre real, ustedes creen que sería tan fácil lastimarlo, abandonarlo, humillarlo, asesinarlo?  Por ello deduzco que la violencia actual, la indiferencia de otros, la demagogia o charlatanería pura, sin verdadero compromiso,  surgen con tanta facilidad de un hombre que  nunca se ha encontrado con nada  ni con nadie, ni siquiera consigo mismo.

Instalados en la realidad, amándola, intentemos su descubrimiento, intentemos entenderla y enseñarla que enseñar es tan sólo eso: señalizar hacia ella y enseñar a mirar y admirar.  Luego, podremos entrar en diálogo con los otros caminantes quienes, desde su perspectiva, desde su historia de vida, también buscan - con la misma honradez intelectual y moral- esa misma verdad real.   Entonces, sellado ese compromiso de búsqueda, indagación o investigación, los dialogantes podrán entramar sus ideas, discutirlas, fortalecerlas, rectificarlas y, siempre, enriquecerse en el encuentro con un tú; pues, aunque diversos, el horizonte real será el mismo.

Por ello, en el filosofar, no hay enemigos ni cómplices; no hay intento de posesión o de poder sobre el otro; sino sólo maestros y discípulos; adversarios siempre dialogantes…ni perdedores, ni ganadores.   Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Descartes, Heidegger, Ortega y Gasset, Zubiri y tantos más, nos presentan una diversidad de perspectivas que emergen de tiempos, historias y mundos  distintos pero todos unidos por una misma vocación, misión e ideal: la búsqueda fervorosa de la verdad y su enaltecedora enseñanza. Por ello, entre los adversarios hay respeto y gratitud: hay una mística de la enseñanza y aprendizaje que vinculan al ser humano  con los trascendentes valores de la belleza, bien y verdad reales.  Por ello, el saber develado también instaura el templo; quien así lo entienda, respetará por sobre todo su profesión de educador y hará escuela o universidad.

(Develar: quitar los velos para descubrir la verdadera realidad, oculta tras las apariencias. Saber develado es aquel que procura el hombre por sí mismo, haciendo uso de su entendimiento e instrumentos indagativos.)

La filosofía es un filosofar:  Siendo estudiante de Filosofía, tuve la oportunidad de tener que estudiar algunos textos de Xavier Zubiri…Lo interesante, es que después de reflexionar sobre la forma como Zubiri planteaba, en sus “Lecciones de Filosofía”, el pensamiento de Aristóteles, Kant, Comte, Bergson, Dilthey, Husserl y Heidegger, dejando claras las diferencias entre uno y otro con respecto a la visión que cada uno tenía de la filosofía, concluí que, por sobre toda diferencia, primaba algo mucho más primordial y común a todo auténtico filósofo: No se trataba de que estos filósofos discreparan en todo o sostuvieran planteamientos subjetivos o superficiales sobre su propio quehacer; por el contrario, lo que entonces pude entender, y hoy reafirmo, es que la filosofía más que un contenido o conocimiento estático, hecho o cerrado, el cual hubiera que entender y memorizar para luego repetir y, a lo más, preguntarse si estás o no de acuerdo con él, es, por sobre todo, un filosofar. Un filosofar, esto es, un quehacer que emana de una actitud de búsqueda, de descubrimiento; una actitud intelectual de honesta búsqueda de la verdad por amor a ella; un saber al estilo socrático: una dedicación, un compromiso, una vocación, un amor. Un saber humilde que indaga con respeto; que sólo puede asegurar qué es lo que no sabe y, simultáneamente, una actitud educativa porque insta a un constante afán de superación, de interrogantes y de diálogo. Sí, pienso que es en este sentido en el que están de acuerdo todos los filósofos y educadores; aunque luego difieran en el contenido o camino que realicen para filosofar o educar: Sea el ser, la vida, los hechos, la realidad, el contenido de la conciencia o la intuición aquello que motiva al filósofo a pensar, lo que importa, es que la filosofía es filosofar y el reto es hacerlo y hacerlo bien; saber filosofar…
             Desde "El Mundo de Sofía" y en "Sócrates" de Rosellini podemos apreciar la vocación de Educar.  Saber amar; saber pensar, saber dialogar desde el encuentro con la realidad, con lo insondable del Universo y sus misterios... son las claves de la educación; la base de las ciencias, técnicas, artes, convivencia en justa equidad...
   
   Saber amar... El verdadero amor es sabio; pues no puede ser indiferente al amado-a; por el contrario, sólo anhela su bien.  Todos los problemas ecológicos y sociales; sólo expresan la falta de amor por la vida.  Enseñar a amar y a pensar son los grandes vacíos de la educación. ¿Se puede ser universitario, sin amar el universo? ¿Se puede ser educador sin amar al ser humano? ¿Se puede ser biólogo sin amar la vida; físico sin amar el movimientos, las fuerzas y la constante búsqueda del equilibrio; químico, sin amar las formas, estructuras, cambios de la materia; matemático, sin amar la proporción, la disciplina, el orden, la música...? 
             
        Así, el método filosófico es el camino que realiza cada cual para encontrarse con la verdad; esto es, con la realidad que "verdadea" o verdad real. En este sentido, cada camino es único, porque cada uno debe no sólo recorrerlo sino construir, dirigiendo y haciendo uso de las herramientas y estrategias necesarias para ello; lo que no es lo mismo que decir que cada cual tiene su verdad; pues la verdad no depende del camino ni de quien la indaga; sino que pertenece a la realidad indagada o cuestionada por el investigador o filósofo. Insistamos una vez más: la verdad no depende de lo que creamos, pensemos o deseemos; por el contrario; nosotros debemos buscar la forma adecuada de acceder a la realidad verdadera, haciendo uso o forjando los caminos y herramientas, instrumentos o estrategias (técnicas) que respetan la naturaleza de ésta de tal modo descubrirla sin adulterarla.  En la actitud filosófica, el indagador encuentra su fuerza en la realidad o verdad real: en ella está su fundamento; pues verdad es lo que la realidad realmente es.

                Ahora bien, el objeto de indagación será siempre  “el Universo” sólo que, por límites humanos, mirado desde una perspectiva.  Así, el Universo en cuanto viviente, dará lugar a la biología; en cuanto compuesto material, a la química; en cuanto movimiento de la materia, a la física; en cuanto acontecimiento de lo humano, a la historia; en cuanto realidad  a la filosofía….  Estas perspectivas en la realidad conforman una unidad real. Por ejemplo, la realidad es realidad de un ser viviente que, si es de índole personal, trasciende lo material y que, a pesar de ser afectado –aquí y ahora- por la gravedad, la vida y la muerte, tiene un origen, misterio y forma de existencia que trascienden estas perspectivas.  Por lo mismo, en cuanto la filosofía trata de la realidad en cuanto tal, todo científico tiene una filosofía y, en cuanto todo filosofar implica una actitud ante la realidad, es algo que acontece en el ser humano, no en la superficie del tener (tener conocimientos) sino en lo más íntimo de su ser, dando lugar a una actitud desde la que se vive, una visión y forma de existir, de vivir. En este último sentido, toda persona tiene una filosofía de vida; sólo que algunas más o menos fundamentadas, vividas. No puedo dejar de transcribirles unas palabras de Eugenio D’ Ors:

                “La solución correcta de la tensión filosofía-vida no consiste en rebajar el filosofar al  nivel del vivir, sino en elevar la vida a la filosofía, inscribir ésta en aquella.  Si la meditación filosófica sorda al vivir debe llamarse un desvarío, la hora de vivir ciega a la filosofía, una vileza.” (Cit. Por H. Zomosa en “Realidad metaobjetiva y método configurativo de Eugenio D’Ors”, Rev Cruz del Sur, Nº 2 Ed. Univ. Católica de Valpso, 1976. Pág. 131).  También lo decía Bernardo Palissy, en palabras muy queridas y repetidas por D’Ors: “Y si la agricultura es conducida sin filosofía, ello equivale a cotidianamente violar la tierra con todas las sustancias que contiene” (Cit. D’Ors http://revistakatharsis.org/aprendizaje.pdf, pág. 18)


La actitud doctrinaria
Pintura "La Crucifixión" de Dalí"

        Más allá, en el origen y destino de nuestras existencias y mundos, encontramos, ya no la ignorancia de los límites del conocimiento develado, investigado, demostrado; sino el misterio que sobrepasa la razón y  busca una respuesta en la verdad revelada.  La verdad revelada es aquella que se ofrece a quien tiene fe, escucha y asume como verdad lo que le dice aquella Realidad de Realidades, Creador no creado, sabio y amante perfecto, creador del universo.   La fe tiene que ver con los misterios, con aquella dimensión del Universo que nos sobrepasa: ¿Por qué vinimos a la existencia; por qué de esta forma, en un aquí y ahora precisos? ¿Antes de la vida y después de la muerte, qué y para qué?  La verdad revelada no es una verdad a la que se tenga acceso desde la razón y desde el laboratorio, pues las realidades a las que alude son superiores a las que se pueden apreciar en un tubo de ensayo, captar un microscopio o un telescopio.   

                Todo ser humano es creyente; pues creen tanto los que aceptan como los que rechazan la existencia de un Ser Superior; ya que estos últimos tampoco pueden demostrar su no existencia.  El camino de la fe no es un camino contrario al de la razón, sino distinto; pues ambos –si son honestos- buscan la verdad real.  Así,  son muchas las ideas (producto del razonar y la investigación) y las creencias (producto de la fe) que coinciden… Es más, el hombre de ciencia, si es honesto, sabe que su filosofía o ciencia tiene límites y que la realidad es más compleja de lo que puede hoy captar su razón.  Tanto quien se inicia en la existencia y el saber, como quien ya ha recorrido gran parte del camino, se da cuenta que las preguntas que nos hacemos sobre nuestra esencia, origen y destino o sobre el sentido último del Universo y de la educación, nos llevan más allá de los límites de la filosofía y de la ciencia; pues no todo puede ser observado ni razonado…

                 Para muchos, la respuesta está en un Ser Creador, Omnipotente, Amor Supremo, Padre, Salvador… Tal vez le llame Alá,  Buda o, simplemente,  “algo superior” o energía espiritual….  ¿Qué importa más: el nombre o la realidad?  En ese Ser, más allá de cómo lo ideemos,  enfrentemos o expresemos, aparece la Verdad Simple y Absoluta para quien, desde el misterio de la fe, cree en esa verdad revelada.  Otros, creerán que el Ser Superior es el azar y la energía.  Por supuesto, estas creencias marcarán nuestra vida; pues somos realidades re-ligadas (de ahí la palabra re-ligión), es decir, doblemente ligadas a algo que trasciende la vida, por cuanto el origen de ésta no está en nosotros mismos, como tampoco nuestra vida termina en ella… La fe, entonces, tiene que ver con las interrogantes del antes y después de la vida; sus respuestas serán las que den lugar a los diversos credos o religiones y al sentido mismo de esta vida que variará según la pensemos como una línea que va del útero al sepulcro o desde y hacia lo sobrenatural. 

                Nadie escapa de la fe… ¿Cuál es nuestro origen? ¿Cuál es nuestro destino? ¿Por qué me fue dado el don de ser creado? ¿Azar o sentido? ¿Del sepulcro a la tumba o desde Dios a Dios? ¿Determinados por la naturaleza, somos parte de una cadena evolutiva que en algún momento nos superará o somos un ser que trasciende la naturaleza, habiendo sido creados a imagen y semejanza del Creador de existencias; tanto en acto como en potencia?

                Fe y razón. Verdad revelada; verdad develada: Dos caminos para acceder a la verdad real. Creencias e ideas; confesión y demostración.  La fuerza de la fe está en el acto de creer, lo contrario a ella será la duda que emana de la razón o de los sentidos, debilitando la creencia.  Esto no implica que no se pueda pensar lo creído; pues esa es precisamente la misión de disciplinas filosóficas como la teología o estudio sobre Dios; pero en este caso, no se trata de credos ni de fe, sino de ideas y razones.
        Ciencia, arte y fe se cruzan en los caminos de búsqueda.

              "Contacto", una muy excelente película de ciencia ficción (no de fantasía) que expresa las ideas que el licenciado en arte, astrónomo y doctor en astrofísica Carl Sagan se hiciera del universo y expusiera en forma novelada.  Junto al director cinematográfico Robert Zemeckis, Carl Sagan supervisó la correcta exposición de su pensamiento.

                Ante la diversidad de credos, el respeto es la actitud propia del educador. Respeto y tolerancia se ponen a prueba ante quienes tienen un credo distinto, con un solo límite: Es respetable toda idea y credo que no atenta contra la dignidad de ser. Por mi parte, tengo un pensamiento que siempre lo transmito: Toda fe que saca a luz lo mejor de ti, es válida.

                  Credo, ideario e ideología se presentarán como alternativas, en un juego que variará según el sentido que demos a nuestra existencia y, en ella, a nuestra profesión. ¿Cuál es la actitud correcta que debe conservar quien se dice educador de niños, adolescentes, jóvenes o adultos; teniendo presente que el profesor, como todo ser humano, tendrá sus propias creencias, tal vez simpatías o militancias ideológicas e idearios?  Lo importante es tener clara la diferencia entre una y otra actitud, sus alcances y límites y nuestro deber educativo ante ellas.

               
La actitud ideológica

               Mientras la doctrina es una cuestión de fe que, por lo mismo, trata de los misterios de la vida que por su sobrenaturaleza escapan a la aprehensión científica; la ideología trata de ignorancias superables, con el avance de la ciencia y de la tecnología o con la indagación propia y adecuada. Sin embargo, atendiendo a nuestros límites, no podemos tener una actitud científico-filosófica ante todo; de ahí que nos hacemos cargo y encargamos profesionalmente de una dimensión de la realidad, dejando el resto a cargo de otros profesionales o expertos. Así, vamos al médico para que nos diga qué nos pasa y luego, confiando en él, aceptar sus recomendaciones como verdaderas y/o convenientes.  Lo mismo, cuando recurrimos al electricista para que nos diga cómo hacer o arreglar aquel artefacto, al constructor civil para que nos informe sobre la calidad de tal suelo, al economista para que nos diga cómo se superará la pobreza, al juez para que nos diga cuál es el justo veredicto respecto tal o cual caso  o al político para que nos anuncie cuál será la mejor forma de gobernar un país,... etc. En todos estos casos, no estamos indagando la verdad a partir de un estudio directo de ella, ni tampoco pronunciándonos sobre misterios sobrenaturales; sino que interrogamos a otros sobre cuáles son sus formas de interpretar o entender la realidad.  Estamos moviéndonos en un ámbito ideológico, dependiendo de la honestidad del ideólogo, donde el riesgo del engaño es claro: dependemos de la moral, conocimientos y actitudes de otros... que podrían sólo intentar convencernos y hacer aparecer como verosímil algo que no es verdad pero que al ideólogo le conviene que “creamos”: El médico podría operarnos sin ser necesario, el electricista podría decirnos que el computador tiene la tarjeta madre dañada, el político ser sólo un simpático demagogo…
               
Film "Gracias por fumar": Filme muy interesante, en el cual podemos apreciar al ideólogo en acción

La fuerza de una ideología está no en la verdad real sino en la idea propagada, en la fuerza de la mayoría que la milite: Que hoy alguien proponga que la tierra es el centro del sistema solar, no tendría ninguna fuerza…   Por lo mismo, en el ámbito ideológico, hay seguidores y opositores, conveniencias e inconveniencias, propaganda y anti propaganda, estrategias de manipulación para lograr adherentes y derrotar al “enemigo” que es visto como obstáculo opositor: están los “nosotros” y “los otros”.  No es suficiente la exposición de la verdad, sino el ser convincente, creíble.  Al ideólogo le interesa la popularidad, pues sin ella no tiene el apoyo de la masa para obtener poder; por lo cual la idea es simplificada y entregada de forma intencionada al propósito ideológico.  

Mientras en la actitud científico-filosófica vamos directamente a la realidad para desde ella hacernos una idea sobre la misma, en la actitud ideológica no indagamos sobre la realidad sino que preguntamos a otro qué piensa sobre ella: hay un desarraigo de la realidad.  Insisto en que no podemos ser indagadores de todo; pero es importante saber cuándo estamos moviéndonos de una u otra forma, para prevenir el error, el engaño.  Educativamente, es importante tener presente:

1º La ideología puede ser objeto de estudio o puede ser objeto de militancia: Ahora bien, las ideologías respecto ciertas área de la existencia pueden ser filosófica, histórica o científicamente estudiadas y enseñadas; algo muy distinto es que la forma de estudiarlas y enseñarlas sea ideológica. En este último caso, nos encontraríamos en una actitud militante que, como tal, pretendería hacer del educando un adherente ideológico; lo que es contrario a la educación cuyo carácter formativo requiere de un educando interrogante, crítico, cuestionador e indagador  y de un educador que crea las condiciones propicias para ello.  Situación contraria al ideólogo que parte con ideas preconcebidas, con la finalidad de propagarlas y no ser cuestionado.   Demás está decir que para que se dé un debate de ideologías, que también puede ser interesante educativamente, éste se debe dar ante un público idóneo que posea autonomía cognoscitiva y moral sobre el tema a discutir, de tal modo pueda superar las propias simpatías o conveniencias personales. 

La manipulación del hombre a través de medios psicológicos y del lenguaje es el instrumento del manipulador quien  conoce las técnicas y estrategias de la oratoria y convencimiento.  Lo propio de tales técnicas es su carácter subrepticio (sub-reptar), esto es, oculto, “bajo cuerda”, de tal modo el manipulado no se da cuenta de ello.  Se trata de hacer creer a la persona que piensa y toma decisiones con fundamento, cuando en verdad, ha sido objeto de las diversas estrategias manipuladoras.  Sobre este tema, véase el Aula Socrática II: EDUCACIÓN Y MANIPULACIÓN (Ver artículos en Página Principal)

3º   Desafortunadamente,  ámbitos que debieran ser eminentemente filosóficos, creativos, son ideologizantes en la misma medida que se desvincula al alumno de la realidad a estudiar (que debiera ser sinónimo de indagar).   A ello nos referíamos en líneas  anteriores, cuando decíamos que al alumno se le pide que memorice relieves, fórmulas, datos –esto es ideas preconcebidas- sin haber ido al encuentro de la realidad, situación o problemática real desde la cual surgieron.  Insectarios (cadáveres) son recolectados y se supone que es para estudiar formas de vida; páginas llenas de datos deben ser memorizadas sin mayor sentido que la imposición de un programa y la obtención de una nota; sin embargo, el científico que llegó al descubrimiento de esas mismas ideas dio su vida entera a ello.  Así, el alumno debe aprender a desarrollar binomios o trinomios sin saber cuál es su sentido.

 Leer y reflexionar “Sobre el estudiar y el estudiante” de José Ortega y Gasset
http://www.seminariodefilosofiadelderecho.com/Biblioteca/O/estudiar.pdf


Reflexionar sobre la trayectoria antropológica del hombre actual
 






CONFUSIONES QUE DESORIENTAN LA VIDA INTELECTUAL


              
      El hombre actual corre entre las cosas; sin tener tiempo para detenerse ante ellas ni ante nadie; tampoco ante sí mismo. Ad-mirar la perfección de un ser, requiere de un espíritu en paz, capaz de amar, esto es, capaz de ir al encuentro de una realidad y acogerla sin otro propósito que gozar de su presencia, del despliegue de su ser.  Amar, entender, requieren de un ser capaz de dar de sí mismo, dedicarse a… y no ser un mero y compulsivo usuario de realidades que, sólo desea dominarlas, para sacar provecho, poder.  Se supone que quienes se al saber, en cualquiera de sus formas, son personas amantes del universo que, por ese mismo amor, desean descubrirlo para cooperar con su cultivo.  Pero, desgraciadamente, no es así.   El hombre hace proyectos y ellos son reducidos a intereses utilitarios: dinero, poder social, político, económico, sexual...; en fin, poder.  El afán de poder es simbolizado con el signo dinero: Se apoyan sólo las investigaciones por las que entran divisas; se valoran las profesionales por el estatus económico social al que dan acceso; los artistas popularizan el arte para hacerlo vendible, los medios de comunicación vulgarizan el lenguaje, los programas académicos exigen bibliografía sólo de los últimos años y no para estar actualizados respecto de los avances sino porque se rebajan sus contenidos a generalidades o datos del momento; por lo tanto, rápidamente cambiables; lo esencial y fundamental es dejado de lado, por lo cual ya no interesa el saber de los principios; las relaciones afectivas se saben superficiales e inseguras, por lo que se evitan los compromisos y los “para siempre”, se cambian por los “hasta que dure”…  Toda esta situación, surge de tres desviaciones que corroen la vida del intelectual: positivismo, historicismo y pragmatismo.


a) Positivismo o materialismo metodológico: La búsqueda de la verdad exige saber acercarse a la realidad interrogada.  Si el método o técnicas elegidos para este acercamiento, no son adecuados a la naturaleza de esa realidad, la verdad real quedará oculta al entendimiento.  A veces, obsesionado el científico por la perfección del método en sí mismo, hará uso de él, aunque ello signifique que desfigurará la realidad... No es la realidad la que debe adaptarse al método de indagación sobre ella, sino el método debe ser el adecuado a ella.  El mejor de los microscopios no te sirve para descubrir el temor de alguien, como tampoco te sirve medir la magnitud del llanto para saber de su pena.

      Precisamente, una de las confusiones más comunes es creer el saber científico se define por el método que utiliza y no por la perspectiva desde a cual investiga el universo y por la profundidad de su conocimiento.   El positivismo o materialismo metodológico es ejemplo de esta confusión: Reduce la realidad y la ciencia sólo al estudio de lo “observable, cuantificable, experimentable”, porque es lo único que con ese método puede “capturar” o “dominar”  y ello es lo material. (También es llamado positivismo, pues “possitum”, en latín, significa: hecho o dato observable).

b)  Historicismo o relativismo: El científico confunde la realidad –por lo tanto, la verdad real- con el conocimiento que él tiene de ella o con la perspectiva desde la cual la mira. Cuando el paciente va al oftalmólogo y el médico examina sus ojos, si se trata de un buen profesional, estará consciente de que su mirada estará captando tan sólo un aspecto orgánico y que su indicación “Usted quedará ciego”, tendrá distinto alcance para esa persona; dependiendo de su historia personal y familiar, profesional y laboral, edad y estado integral de salud, situación económica, reciedumbre moral y religiosa…  Saber que estamos observando un aspecto de la realidad; ya que cada realidad es un todo; evitará que caigamos en la confusión propia del relativismo que afirma “la verdad depende de cada cual” o “todo depende del cristal con que se mire”.  La verdad real no depende de cada cual, pertenece a la realidad; distinto es decir que sólo conocemos un aspecto de ella o que “creíamos” que algo era verdad pero, precisamente la realidad, se encargó de demostrarnos la “falsedad de nuestro pensamiento”.   A esta confusión se le llama historicismo porque el científico confunde la realidad verdadera con la historia de sus aciertos y errores que son “relativos” a sus propios límites.

c) Pragmatismo o utilitarismo: Prágmata significa “cosa, útil”; el pragmatista confunde valor con utilidad; pues para él sólo es valioso lo que le sirve para algo.  Tengamos presente que valor es la real perfección de ser de algo y que nosotros podemos, además, elevar al rango de valioso ciertas realidades que personalizamos.  Así, por ejemplo, el escritorio en que escribía sus poemas Gabriela Mistral o una blusa que fuera de ella, hoy son “piezas de un museo nacional.  Como tales, no pueden ser usadas sino sólo contempladas.  En cuanto las personas son tales, no pueden ser consideradas cosas, esto es, medios que son para obtener algo que es superior al medio.  Un lapicero es un medio que sirve para escribir; lo importante es  la finalidad del medio: escribir.  Si el lápiz no escribe, lo desechamos o vemos que otra utilidad podemos darle pues, por sí mismo, no lo consideramos.  Una persona puede prestar muchos servicios a una comunidad; sufre una enfermedad que le impide seguir colaborando; por el contrario, debe ser ella ahora atendida.  Con la persona, no podemos tener la misma mirada que con el lápiz: si no es útil, se la bota.  El utilitarista, sin embargo,  sólo da valor a lo útil; por ello, no considera la búsqueda del saber por sí mismo, sino sólo en cuanto reporta beneficios también útiles.



FORMAS DE SABER

a)  Saber actuar dice relación directa con nuestro ser en cuanto orienta nuestras decisiones de vida. A diferencia de nuestra esencia, nuestra existencia no está hecha; debemos decidir en cada segundo el cómo existirla, realizarla.  Tomar una decisión correcta no es fácil; pues podría ser una elección conveniente pero injusta, correcta pero no prudente, correcta pero que atenta contra un bien mayor, un bien común o un Bien Final…  El saber actuar dice relación directa con el saber moral, dando lugar a una disciplina filosófica que llamamos ética.  Sólo el ser humano es un ser moral que, por lo mismo, puede actuar contrariamente a la moral, esto es, inmoralmente. El animal no es moral ni inmoral sino amoral; el hecho de no ser consciente de sus actos, de no tener otras opciones que las que determina su naturaleza y hábitat, le exime de hacerse responsable de sus actos.

         El saber ético o saber de la moral, tiene que ver con el saber discernir entre el verdadero bien y el aparente bien o mal, el saber de las virtudes, principios generales que rigen los actos, calificándolos de buenos, menos malo, más malo o perversos, la casuística que estudia los atenuantes y agravantes, el mérito o inocencia, la deontología o ética profesional que estudia los deberes propios de cada profesional.  

b) Saber hacer algo es el saber del tecnólogo que nos dice cuáles son los principios que explican el cómo funcionan las realidades, de tal modo poder perfeccionarlas, transformarlas, inventar instrumentales u otras realidades que, en forma natural, no se habrían dado de la misma forma.
               
        No es lo mismo saber hacer algo que “hacer algo”. El obrero u operario “hace algo”, por ejemplo, arma un auto, de acuerdo con las indicaciones que se le entrega, pero  no sabe los principios de su quehacer: el qué, para qué, cómo y por qué de cada pieza y sus funciones.  Quien sabe hacer algo es el técnico.  Ahora bien, en este saber interesa no sólo el saber hacer sino la obra producida o creada: la perfección del saber y la perfección de la obra. Si la finalidad de la obra es ser útil, hablamos de saber técnico y a la obra damos el nombre de producto, medio, instrumento. Si el ingenio de quien tiene el saber hacer técnico es tal, que no sólo entiende los principios de su quehacer sino que es capaz de inventar o crear un producto o mejorar otro, hablamos de ingeniero. Si la obra es fabricada en serie, hablamos de producción industrial y, si se elabora un objeto que sea útil y, al mismo tiempo, guste, se emplea el término “bonito-a”: un vestido bonito, un vaso bonito, un ornamental bonito, una artesanía.  Si el saber hacer tiene como finalidad la creación de una obra única, que exprese belleza y no utilidad y que, además, exprese el estilo, ideas, sentimientos de un momento también único en la biografía del artista, estamos ante la llamada obra de arte y a ese saber le llamamos “saber artístico.

c) Saber descubrir es el saber del filósofo o científico; implica un saber indagar, esto es un saber descubrir que permita discernir, definir y entender la verdad real o situación real que se indaga.  Dado que la verdad es real, pertenece a la realidad, la verdad no se inventa: se descubre y luego, demuestra.  Demostrar la verdad es dar razones, fundamentos, del por qué necesariamente algo es tal como es.

Complementar con el artículo “¿Qué es investigar?” de Xavier Zubiri
(Cf. http://www.zubiri.org/general/xzreview/2005/pdf/zubiri_2005.pdf )




URGE FORMAR EDUCADORES, CIENTÍFICOS, ARTISTAS, TÉCNICOS Y POLÍTICOS CON LO QUE PODRÍAMOS LLAMAR UNA SENSIBILIDAD, INTELIGENCIA Y RECIEDUMBRE MORAL.

El saber tecnológico: Poder y deber.
¿Cuáles son las competencias morales en que debemos formar? Pregunta irrenunciable para una Facultad que forma educadores... ¿Qué sentido tienen, realmente, los proyectos HAARP (EEUU)  y  su equivalente SURA (RUSIA), el Gran Colisionador de Hadrones? ¿Cuáles deben ser los límites de la ingeniería genética?

   

1.6 Educar para enseñar a Amar-se

1.  El amor es la forma que tenemos de hacernos auténticamente presentes en y ante el mundo: Cuando amamos y sabemos que nos aman, podemos ser nosotros y, simplemente, presentamos tal cual somos; sin máscaras, sin hipocresías, sin  inautenticidades; sin temor a ser descalificados o violentados.  El amor es la forma más auténtica de existencia personal, es la forma que tiene nuestro ser esencial de existir.  Así, el amor nos confirma como personas auténticas, íntimas, únicas, semejantes pero nunca idénticas.

2.  Por cuanto somos personas íntimas, sólo cada uno puede amar su amor; nadie puede amar por mí: la  fuente, el origen y fuerza del amor es cada sí mismo.  Lo amado puedo ser yo o los demás; pero el amor es la energía de ser que brota de nuestra esencia, irradiándola e invitando al amado-a a también amar. Por ello, el amor es libre, pues nadie puede invadir nuestra intimidad; así como tampoco somos parte o propiedad de alguien.  El amor no esclaviza, no se apropia, no te invade: admira, respeta, coopera, complementa, espera, propone.

3. Por lo mismo, el amor requiere de almas fuertes y nobles, que puedan comprometerse y responsabilizarse de su amar. Por ello, el amor es una invitación al encuentro de intimidades unidas por una comunión de presencias que se dignifican, enaltecen.  Por ello, todo amor es  benevolente, esto es, desea el bien del amado-a; aunque ello implique su alejamiento.  

El amor, por lo mismo, es desinteresado: da para que el amado-a esté bien; no da pensando en recibir; no es una relación de negocio sino una comunión de dignidades que, por sobre todo, se respetan. De ahí, el sentido del sacrificio de amor, cuando los amantes ofrecen al amado-a lo que en ellos causará una necesidad no satisfecha pero nunca más importante que la mayor convicción de amor: el amante sabe que es feliz haciendo feliz al amado-a: “Soy feliz haciéndote feliz”.   Por ello, el dolor siempre formará parte del amor: sufrimos con el sufrimiento no sólo propio, sino del amado-a; sufrimos al no poder ayudarle, a no poder reemplazarlos en el dolor y sufrimos con su lejanía…  El amor de los padres a sus hijos sabe muy bien de ello: el niño enferma y la madre, padre. Sienten el dolor de la impotencia…. Cómo gustosos dolerían por los hijos, desde ese dolor de muelas hasta ese desamor, traición o fracaso… Pero no, somos seres íntimos y cada cual debe doler su dolor de muelas y sufrir sus sufrimientos y alegrar sus alegrías.  Por supuesto, tus tristezas me pondrán triste; pero entonces seremos dos sintiendo cada uno sus propias tristezas y mutuamente consolándonos (con-solar significa estar con la soledad del otro, acompañarlo). 


 El amor padres-hijos es un amor que sabe de muchos sufrimientos: el hijo en un principio es tan dependiente que es fácil que los padres sientan que les pertenece. Pero el niño va creciendo y con ello va cobrando cada vez más independencia, corriendo mayores riesgos, mayores éxitos y fracasos.  Aventureros de la vida, fascinados con la novedad, primero de los juguetes, luego de las sensaciones y emociones que puede ofrecer una vitalidad juvenil que se inicia en la vida (sexualidad, alcohol, drogas, deportes, juegos de azar, caudillismo…) los padres sufren el riesgo a que sus hijos se exponen… Entonces surge el deseo “ojalá permanecieran niños, al resguardo del hogar, bajo el mandato y responsabilidad de los padres…”.  Pero no, la vida sigue, no se detiene, hay que cruzar etapas y cada etapa tiene su costo de madurez para pasar a la siguiente… Entonces, “afortunadamente”, tal vez venga el otro sufrimiento: una profesión cuyo estudio y ejercicio requiere lejanía (que generalmente el joven también la quiere) y, luego, después de tanto sacrificio de amor… el hijo ya adulto anunciará que formará su propia familia… 


Es la historia de la vida y del amor y del sufrimiento y sacrificio de amor que no resta felicidad porque tiene sentido: somos felices amando y quien ama no pretende más: sólo amar y que el amado esté bien y crezca humanamente, esto es, sea un gran hombre o una gran mujer. 

Es la historia de vida contada a grandes rasgos; sin parar en los accidentes y situaciones límites de un Kevin que sale de su casa para ir a correr y un chofer ebrio le amputa las piernas o de la pequeña o adolescente que es violada o asesinada por psicópatas; o del niño o joven que enferma de un cáncer irremediable.  Alguien podría pensar: ¿No sería mejor no amar y así no nos exponemos a tantos y tan grandes sufrimientos?  La respuesta es clara: quien renuncia al amor, parte renunciando a la felicidad; pues es el amar lo que nos hace felices y da sentido a todos nuestros desvelos.  De lo contrario, ¿para qué ser profesores, médicos, arquitectos, modistas, pescadores? Pues hemos de saber, que si hay tanta infelicidad, es, precisamente, porque muchos actúan (piensan, dicen, trabajan) no por amor sino por conveniencia o simple, egoísta y superficial placer.

4. No confundamos querer con amar: Es fácil decir “te quiero”; no es fácil decir “te amo”.  Y es fácil decir te quiero porque el verbo querer lo usamos constantemente: quiero agua, quiero descansar, quiero comer, quiero dormir, quiero ir al baño, quiero ir a bailar, quiero un auto, quiero un computador nuevo… te quiero.

Nada más distinto al amor que el querer: El querer es egoísta, consume o usa lo querido para su propia satisfacción, lo querido puede ser reemplazado si es accesible algo de mejor calidad, utilidad o que cause más satisfacción, cuando el querer es satisfecho, hay placer; todo querer y placer tiempo un tiempo, más allá del cual se vuelve en desagrado, dolor o displacer. El querer llevado a su máxima expresión da lugar a la envidia y al odio que es el deseo y placer de destruir al odiado-a.  Veamos algunos ejemplos:

Quiero agua, tengo sed… Mientras tenga la necesidad sed, voy a querer lo que la satisface: agua.  Tomo agua y siento placer.  El placer requiere que exista la necesidad y aquello que la satisface…. Ya no quiero más agua, ya no tengo sed; no volveré a querer agua hasta que no vuelva a necesitarla.  El agua la consumí, para eso es, para satisfacer mi necesidad. El querer está centrado en el yo: yo tengo sed, yo quiero agua; yo no quiero más…

Así, aquello que nos causa mayor sensación de placer, puede convertirse en un displacer, si es llevado más allá de la necesidad; incluso, puede causarnos la muerte. Eran famosos los concursos de resistencia de baile que se transformaban en suplicio para los bailarines.  Por mucho que nos guste una comida, más allá de cierta cantidad se convertirá en un desagrado; de tal forma, ya no querremos verla, ni sentir su olor.  Por lo mismo, entre necesidad y necesidad se produce  un corte con lo querido: nos olvidaremos del agua hasta que volvamos a desearla.  El problema es que a veces queremos y sólo queremos a las personas: las usamos para satisfacción de nuestras necesidades y sólo en tanto las satisfacen; mientras sirvan y no aparezca algo mejor que las reemplace…   Ante la sed, aceptamos el agua; pero si nos ofrecen un jugo de la fruta que más nos gusta… y si tal persona lo sabe preparar mejor… y si es servido en un ambiente más cómodo?  Por ello, cuando la persona se sabe no amada sino sólo querida, siente celos y envidia a todo aquel o aquella que pueda aparecer más apetecible, más útil. 

Por lo expuesto, podemos deducir que es el querer el que nos lleva a etiquetar las personas: Tal persona es superficial, tonta pero me sirve para satisfacer necesidades sexuales; esta otra es aburrida pero tiene buenos apuntes de clases; esta otra tiene solvencia social, esta otra me escucha y hace reír, la otra cubre mis necesidades materiales y ahora quiero estar solo-a…  

Es el querer también el que nos induce al odio; así, cuando etiquetamos a  alguien como un obstáculo que es necesario destruir; cuando la envidia envenena el alma, a tal punto, que eres feliz con su desgracia y sientes pena con su alegría. 

Alguien podría preguntarse ¿Podemos amar y querer? Es que entonces no será querer será amor; pues quien ama siente “placer” al estar con el amado, “quiere” sus caricias… pero en verdad, no es mero querer, ni mero placer.  Por ello, se ama besando y se ama trabajando para el amado-a; se ama haciendo proyectos en conjunto y colaborando con los del amado-a, se ama cuidando y cultivando el amor, construyendo un hogar, una familia, una escuela, un país, se ama consolando, dando ánimos y escuchando; se ama en el silencio, en la risa y en el llanto. Cuando amamos, después del placer continúa el amor expresado en la ternura, en el darse la mano.  Quienes se aman, fortalecen su mor en la distancia; quienes sólo se quieren, con la distancia y sin ella, viene fácilmente el olvido y, si hay problemas, el alejamiento.  Quien sólo te quiere no te respeta sino sub-yuga (pone bajo su yugo) para tenerte a su disposición; cualquier intento de afirmación o valoración personal le irritará; pues necesita que  te sientas inferior y a sus pié.  En el querer no hay una comunión de amor sino una fusión o absorción de lo querido, que va siendo consumido por el queriente.   En el queriente no hay un acogimiento del ser del otro, no hay una valoración; pues entonces no podría sólo quererle…  Si amáramos el agua, o esa lechuga, no la comeríamos; así como nadie podría comerse su mascota.


5.   En todo amor – trátese del amor filial (padres- hijos-abuelos- hermanos…), del amor de amistad, del amor de pareja, del amor vocacional, del amor por la naturaleza, del amor por el terruño o por la patria, del amor oblativo (el amor a Dios y a los semejantes)- para el amante, el tú amado-a es lo más importante; por ello el amor es siempre generoso; da sin esperar retribuciones: se es feliz amando.  Por ello, cuando el amado da las gracias, el amante se emociona. Por lo mismo, cuando el amante hace un sacrificio de amor, no lo divulga, no lo saca en cara: es donación, no es inversión.

El amor nos realiza como personas, pues su origen es nuestro ser esencial, nuestra intimidad: por ello somos felices amando y nada puede quitar la felicidad de amar; ni siquiera el dolor.  La felicidad no es temporal como el placer: nadie reclama “¡Ya, suficiente; no quiero más felicidad hasta el próximo martes o hasta que te vuelva a llamar!  Es que felicidad no tiene que ver con logros, placer, sino con la realización del ser.  Por lo demás, quien ama ya no puede dejar de amar; pues lo que era potencia es realización de ser.

6.   Amor que nace nunca muere y, si alguien piensa: yo amé a x persona pero luego lo dejé de amar… la frase correcta tendría que ser: Creí que amaba a X o creíamos amarnos.   El amor exige madurez, saber escuchar los silencios, saber leer la mirada, lo que se dice y lo que no se dice…. Saber esperar; saber decir sí y también saber decir no.   Saber quién somos y quién no somos.  El amor es delicado, es respetuoso, admira al amado-a, le es fiel, se compromete, es dialogante, no se puede ocultar porque lo ahogaríamos ya que irradia a dos seres que trascienden amando: el amor es sensible al dolor, a la alegría, a la belleza.  Por ello, no debemos confundir  a  quien no ama con quien no sabe expresar su amor o no está aún preparado para realizar ese amor porque le falta madurez o porque debe sanar ciertas heridas.

   En cuanto persona única e irrepetible, nadie puede reemplazar el vacío de amor que deja un alma egoísta; como tampoco pueden ser reemplazadas las acciones y obras de amor con que cada amante engalana o acaricia nuestro Universo y nuestros mundos.  Por ello, los amantes se encuentran en la trascendencia de sus intimidades y amándose crean un “nosotros” y un “lo nuestro”; también únicos, como las obras poéticas: Nosotros, nuestra familia, nuestro hogar, nuestra escuela, nuestros amigos, nuestro barrio, nuestro país, nuestros proyectos… Todos irreemplazables.  Se requiere sensibilidad para aprehender lo poético del amor y sólo quien ama será sensible…

7. Así, el amor nos hace crecer como personas, realizarnos.  El amor nos fortalece, con una fuerza que se nutre de la imagen del amado-a que es atesorada en nuestra alma y que surge una y otra vez como re-cuerdo (Recuerdo viene del latín re-cordis, donde cordis es corazón.  Recordar es hacer que pase por el corazón lo que una vez pasó).  Decíamos, entonces, que el amor se nutre de recuerdos y de los proyectos que surgen como expresión del compromiso mismo de amar; donde las promesas de amor, unen a los amantes a través de proyecciones futuras.

El amor es reversible: quien da de sí, al dar, recibe… renace, su alma se ilumina y ella ilumina todo lo que mira: la mirada del amor es la mirada del alma que traspasa lo objetual, lo cósico para aprehender lo esencial. No se queda en el cuerpo del amado aunque lo ame, sino que a través del abrazo recibe al amado mismo: por ello, los amantes siempre se encuentran bellos, porque lo son, porque el amor es bello, porque nuestro ser esencial es bello y porque cuando amamos, ya no podemos ver al otro como a un objeto; pues estamos presentes como intimidad única ante otra intimidad en que reconocemos a un semejante de igual dignidad: Al respecto, nos sirve como ejemplo de esta idea lo que explica Martín Buber, cuando diferencia dos actitudes que podemos adoptar ante los demás: “El niño que habla en silencio a su madre sin nada más que mirarla a los ojos, y el mismo niño que mira algo que la madre tiene como si fuera cualquier objeto” (Marín Buber: “Eclipse de Dios”. Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1970, pág. 43) La primera, es la mirada de amor, a la persona…; la segunda, es la mirada que damos a un objeto de uso que sirve en la medida que nos presta utilidad: la primera es la mirada de un yo a un tú; la segunda, es la mirada de un yo a un ello: es la diferencia entre amar y querer.  Si hay violencia, si hay odio, si hay falta de respeto, es porque tratamos a las personas como cosas, ellos;  que o sirven o se desechan; que se compran o venden, se intercambian o reciclan o tiran a la basura…  


Y aquí, no puedo dejar de recordar el caso con que se inició la última Teletón 2011; pues creo es ejemplar de todo lo que hemos expuesto:
              
         ¿Quién rehabilita a quién?  ¿Acaso no es el amor que hace crecer a un hombre – a Don Julio, el abuelo- quien antes de tener el encuentro con Cristian, su nieto, tenía su ser encapsulado, enquistado, oculto? Son los misterios de la vida… Un pequeño ser, con dificultades de sobrevivencia ostensibles, aparece ante Don Julio y lo hace detener su mero pasar, su indiferencia para consigo y con los demás; Cristian logra lo que nadie antes había logrado…  Seguramente, en un primer momento, el abuelo quedó paralizado por el asombro: se encontró ante un pequeño ser indefenso que no era culpable de sus daños ni deficiencias, ni de los retos que ocasionaría a los demás… Seguramente, ello le llevó a tomar conciencia de todos los dones que él gratuita e inmerecidamente poseía: caminar, hablar, hacer uso de sus manos con facilidad…. Autonomía de movimientos…. Pero ¿para qué; qué había hecho con ellos y qué había hecho de sí mismo? ¿Hacerse esclavo del alcohol, de la ira, la flojera, el desorden? Y ahí, frente a él, ese recién nacido que empezará arrastrándose como “una culebrita”; luego, intentando alzar su tronco y cabeza como “un suricato”… Pues será ese niño quien hará presente a Don Julio la decisión más importante: la decadencia o el ascenso; pues ante él aparecerán dos caminos definidos y divergentes: o sigue huyendo o responde; asume o evade.  Y Don Julio opta por ser y asume y  aprende a amar y a sufrir: su sensibilidad aflora y con ella, el dolor, la fortaleza, el respeto por sí mismo y por los demás. Su sensibilidad le da la sabiduría del amor que le permite ver lo esencial, aquello que está más allá de un cuerpo limitado – el de su nieto- y de una vida mal hecha – la propia-  Visiona a dos grandes hombres y a toda una familia y por amor es capaz de superar sus propios vicios y debilidades y nutrir a los demás.  Y este gran hombre y abuelo hace de Cristian un ser amado y respetado, a quien regala un hogar y le hace descubrir su valor y dignidad.  Cristian, es la luz que requería el abuelo para también vivir y hacerlo dignamente, amando y siendo amado.  Coraje, ternura, dolor, compromiso pasaron a ser el semblante de este abuelo que despertó a la verdadera existencia.  Y el abuelo “tomó conciencia” que él podía donarle a ese niño lo mejor de sí: amor, fuerza, respeto, coraje, superación del dolor, esperanza, felicidad, otorgarle de su fuerza y el mérito del deber cumplido que nos hace merecedores de los dones gratuitamente recibidos y tantas veces desperdiciados “Que si antes la vida la tomaba muy livianamente o tal vez muy como libertina… ahora no; la tomo con respeto, con cariño”  Y el abuelo amó y fue capaz de tomar en sus brazos a Cristian. Cristian, a su vez, le detuvo en su caída.  “Yo nací de nuevo; me transformó por entero”
Cristian: “Mi abuelo es como mi ángel protector.  Lo amo.  Por él tengo ganas de seguir luchando.”
Abuelo: “Y siempre… desde chico.. Gracias tata… No sé… a que él me diga gracias a mi… (se emociona…)  Nací de nuevo, yo nací de nuevo; me transformó entero.
Cristian: “¡Mi Tata… son mis piernas. Ya es parte de mi vida… y nunca… le voy a dejar de dar las gracias… por todo lo que…ha hecho él por mí!”


Las miradas de amor, de respeto, de admiración y de gratitud por ambas partes, un abrazo dado desde el alma… nos benefician a todos.  Nutren el alma, sobre todo de quienes tenemos por  vocación educar: El halo de luz es más notorio en la oscuridad; cuando en medio, de tanta indiferencia, ingratitud, envidias, odios,  violencias, mentiras, mezquindades, falta de respeto: aparecen dos seres que representan a todos aquellos por quienes vale la pena amar, sacrificarse  y ser mejores.  Son dos seres bellos, que viven desde el alma, desde su ser esencial: es el abrazo de dos intimidades que se miran amándose. Dos héroes que han luchado, por amor, contra sus propias y diversas discapacidades.



 Hoy los niños sufren en el mundo


Reportaje de Federico Mayor Zaragoza (19 ABRIL, 2017)                        https://www.otromundoesposible.net/a-cualquier-nino-en-medio-de-cualquier-guerra/
https://www.youtube.com/watch?v=8kbP_ET9QFM

https://www.youtube.com/watch?v=kZu--mhjnHI

Actividad Diario Pedagógico 5
Lee detenidamente las Entradas del Blog 1.4 y 1.5, para que a través de su respuesta demuestre que puede hacer uso de un lenguaje profesional, preciso. Las líneas de puntos indican que usted completa, haciendo uso de los espacios que requiera, según su finalidad de hacer  un aporte a la educación formal  y no formal de los personajes involucrados, los que usted mismo-a  incorporará en su historia.  Deberá moverse en el plano de la Educación Formal (Educación por niveles, desarrollada y evaluada por profesionales y de acuerdo con Programas sancionados por los respectivos Ministerios de Educación, Salud, Justicia y otras entidades formales…

Pablito y Anita tienen 4 años y han llegado a una residencia infantil de acogida, pues en sus respectivos hogares han…..mencione y describa situaciones que han vivido…  Anita y Pablito viven  en un sector que se caracteriza por……………… mencione y describa situaciones que han vivido ……………………..
Usted, como Directora del Hogar y Jardín Infantil para niños, reúne a las y los Educadoras-es de Párvulos y técnicos, les explica que hay muchos niños como Pablito y Anita  y les dice que se realizarán las siguientes 2 actividades, para ayudar a Pablito y a Anita a superar sus traumas y defectos aprendidos: …Describe cada actividad y lo que espera logren a través de cada una de ellas…

Luego, se dirige a un canal de televisión y les solicita que en la hora de los niños… emitan un programa con las siguientes características… describe el Programa… Luego, les pasa un material que desean sea la base del Programa ….muestra el material que llevas o indique dónde encontrarlo y explique qué espera lograr con ello. Por último, les solicita terminen con el siguiente  mensaje dirigido a los niños y adultos …………Escribe el mensaje…

Finalmente, cita a los familiares más cercanos de Pablo y Anita  y con mayor estabilidad y posibilidad de hacerse cargo de ellos, una vez que demuestren estar preparados por ti. Para ellos tienes preparada una actividad que gira en torno a una carta dirigida a ellos… (…Antes de hacer la carta, lea atentamente la entrada 1.6… redacte la carta… y diga qué actividad hará con ellos y para qué)


4. Fundamentos Axiológicos - Morales de la Educación

4 . DIMENSIÓN MORAL Somos seres morales; consustancialmente,  morales. La relación organismo –medio se sustenta en una estructura nat...